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lunes, 28 de octubre de 2013

LA MARCA PERSONAL ES UNA HISTORIA DE AMOR

“El deseo es siempre un lugar sin garantías” José Vicente Guzman.


El pasado sábado 26 de octubre finalizamos la quinta y última edición de este año 2013 de nuestro curso de MARCA  PERSONAL y REDES SOCIALES. También supone un punto y aparte respecto a lo  que queremos hacer para el próximo año. Han sido cinco ediciones de un curso que parimos llenos de ilusión y de incertidumbre, con dudas pero también  con ganas…  Un curso que ha evolucionado,  que nos ha hecho crecer y luchar por mejorarlo, en el que siento por primera vez que he dado lo mejor de mí misma.

Y creo que el AMOR tiene mucho que ver con esa última sensación, DAR LO MEJOR DE UNO MISMO, ya sea en el trabajo, con la familia, los amigos o con la persona con la que compartes una relación íntima.

Además durante este tiempo he podido compartir con más de una treintena de alumnos su propio proceso de AUTODESCUBRIMIENTO (dejar al descubierto algo que ya estaba ahí y tomar nueva conciencia de ello)  para iniciar un nuevo camino como “creadores” genuinos de su propia marca. Si el amor es un viaje que vivimos a través de los otros, he disfrutado de muchas pequeñas -grandes historias de amor que han fortalecido mi marca personal  sin duda.


Algunas conclusiones que he extraído de la EXPERIENCIA COMPARTIDA  en estas ediciones y que me gustaría dejar aquí impresas son:

-          La MARCA PERSONAL empieza desde la aceptación y el amor a uno mismo. Desde esa premisa básica es posible abrirse a la exploración interior permitiendo que todo pueda pasar y que todo se pueda sentir, desde el no juicio. (DESCUBRIMIENTO, Las raíces de la marca).

-          La MARCA PERSONAL   requiere asumir un compromiso con un proyecto vital y profesional desarrollando una visión a largo plazo y de amplio espectro que incluye la toma de conciencia sobre conceptos como  contribución al mundo,  cambio y evolución. (MISIÓN, VISIÓN, VALORES)

-          Generar una estrategia de BRANDING PERSONAL  es tomar decididamente y de forma definitiva la responsabilidad sobre nuestro propio desarrollo profesional  (algo imprescindible en la nueva era del conocimiento o era conceptual en la que ya estamos inmersos).


-          Apostar por la MARCA PERSONAL  es estar dispuestos a marcar la diferencia, que no es ni más  (ni menos) que darnos permiso para CREAR, para DEFENDER NUESTROS PUNTOS DE VISTA y para ACEPTAR EL RECHAZO DEL OTRO. “No gustarás a todos, pero a los que gustes les darás la oportunidad de  relacionarse  con tu yo auténtico”.

-          Una MARCA PERSONAL auténtica es generadora de  confianza. La confianza es el vínculo más poderoso que creamos con los demás. Permite establecer relaciones libres, sanas y perdurables.

-          La MARCA PERSONAL es  más un resultado, una consecuencia de comprometerse con la realización de un trabajo importante, desde aquello en lo que somos buenos (talentos)  y deseamos desarrollar (motivación).


-          Como proceso, la MARCA PERSONAL requiere de TIEMPO  y ESFUERZO para consolidarse, para dejar una huella profunda en nuestro entorno.

-          Como en el amor, el desarrollo de una marca personal  poderosa nos permite  TENDER PUENTES y CRUZARLOS.



“Dime cuál es el puente que separa tu vida de la mía, en que hora negra, en qué cuidad lluviosa, en qué mundo sin luz está ese puente, y yo lo cruzaré!!!! “

Amalia Bautista


domingo, 13 de octubre de 2013

LAS RAÍCES DE LA MARCA PERSONAL

“Lo esencial es invisible a los ojos… quizá porque es un trabajo interior, desde ese lugar dónde reside nuestra esencia”

Últimamente he podido conversar en torno al concepto  de marca personal con muchas personas, y como siempre, sigo siendo una asidua lectora de cuantos artículos, noticias y publicaciones al respecto llegan a mis manos  y a mis ojos.

En ambos casos, conversaciones y  lecturas, he observado una tendencia a identificar  la marca personal con el marketing, la imagen, la comunicación, la proyección… de la misma. En resumen, con la parte más visible de la marca.  Es cierto, que todo lo enumerado anteriormente es importante, pues  es la forma de dar a conocer nuestra identidad profesional y nuestro producto o servicio a nuestro público objetivo.  Sin embargo, esa es la parte final de una correcta estrategia de branding personal. El trabajo de “fábrica”, la “trastienda”, el “banco de pruebas”… son etapas previas que si tienden a obviarse dan como resultado “envases sin contenido”, marcas personales superfluas, personajes que no personas, vendedores de humo y mucha frustración en el corto plazo.

Por eso es muy importante hablar de las RAÍCES de la MARCA PERSONAL. Es  el punto de partida, si de verdad esperamos lograr frutos de calidad que sean capaces de “alimentar” y dar “sustento”.


Echar raíces  es el proceso de AUTOCONOCIMIENTO a través de la REFLEXIÓN, la OBSERVACIÓN  y la toma de CONCIENCIA sobre  las respuestas a las grandes preguntas:

¿Quién soy?, ¿Qué quiero?, ¿Qué puedo ofrecer?, ¿Cuál es mi contribución?, ¿Cuál puede ser mi aportación singular y valiosa?, ¿Cómo deseo posicionarme profesionalmente?...

Lo cierto es que responder a estas  preguntas no es fácil, requiere tiempo y esfuerzo, pero es inevitable hacerlo si de verdad quieres  dejar esa MARCA o HUELLA que te diferencie  y a través de la cual puedas desarrollar una carrera profesional satisfactoria, plena y exitosa para ti.

Cuando  empiezas a encontrar las respuestas, asumes con firmeza lo que eres, tu misión, tu visión y los valores que te definen, habrás  recorrido el trecho más importante del camino, habrás   plantado tu semilla, que con buen abono y cuidado diarios empezará a echar raíces… Muy pronto el resultado  empezará a hacerse visible y,  entonces  sólo entonces, tendrá sentido que ofrezcas el RESULTADO   obtenido a través de todos los medios disponibles a tu alcance. A partir de ahora, sí podemos hablar de marketing, comunicación y visibilidad de tu marca  personal.


viernes, 6 de septiembre de 2013

¿CUESTIÓN DE VOCACIÓN?

“La mía no es una vocación, es una misión”
Ryszard Kapuscinski


Etimologicamente la palabra VOCACIÓN proviene del latin, concretamente del vocablo VOCARE o VOCATIO, que significa  llamada, la acción de llamar y el hecho de ser llamado.

En la actualidad la palabra vocación dentro del ámbito educativo y profesional, viene a ser  aquello  que nos ha de servir de guía o impulso para seguir un determinado rumbo profesional, sobre todo elegir una profesión u oficio a la que dedicarse en el futuro.

En estos días he tenido la oportunidad de trabajar un proceso de orientación profesional (y vocacional) en una persona muy joven. Lo ocurrido en las sesiones de trabajo con él me ha hecho plantearme algunas cuestiones en torno a este concepto, y sobre todo, a cuestionar su importancia y su relación con el éxito profesional futuro.

¿Qué pasa cuando no encuentras tu vocación?, ¿ es habitual tener vocación a las 16, 18 o 20 años (edad en la que los jóvenes se ven impelidos a tomar decisiones supuestamente “trascendentales” para su futuro profesional? ¿Hasta qué punto en un entorno tan cambiante y dinámico como el actual es importante tener o no  vocación?, ¿se puede tener más de una vocación?, ¿pasión y vocación son conceptos similares?

Al respecto de  la orientación profesional en edades tempranas,  creo oportuno lo siguiente:

-          Debería ser una asignatura  transversal a lo largo del sistema educativo. Fomentar el conocimiento  no sólo de contenidos teóricos sino su  aplicación práctica en el contexto actual. Hoy día, además con medios tales como YOUTUBE, podemos acercarnos de un modo mucho más experiencial a lo que realiza un experto en una materia determinada.

-          Ir mucho más allá de conocer los itinerarios formativos y los planes de estudios. Creo que los centros de FP y las Universidades deberían “acercar” mucho más su oferta formativa a los futuros alumnos/as. Charlas, jornadas de puertas abiertas, interacción con recién titulados y profesores, son medios que ofrecen algo más allá de la tediosa información de asignaturas, créditos y dudosas salidas profesionales. Los jóvenes carecen de EXPERIENCIA, hay que acercársela para que puedan sentirse más seguros en sus decisiones.

-          Entender que casi más importante que  la asimilación de conocimientos concretos, es el  aprendizaje de habilidades, competencias y experiencias de vida. Trabajar durante una temporada en el extranjero para el aprendizaje de un idioma es, sin duda, un máster en experiencias vitales  que difícilmente se adquieren en un contexto académico. Dichas competencias y habilidades adquieren cada vez un mayor peso en el entorno laboral.

-          Superar la “titulitis”, lo “oficial” la “universitis” … para llegar a un conocimiento mucho más profundo de quienes somos, lo que nos gusta, lo  que nos motiva y se nos da bien, marcando el propio alumno los ritmos y empezando a trazar los caminos entre las alternativas disponibles y viables en cada momento.

Estoy convencida que hacer algo es mejor que no hacer nada, pues la acción precede a la motivación y no al contrario. Son las experiencias,  con sus errores y aciertos, las que nos van permitiendo ver el camino que queremos seguir o llegar a  crearlo.

En un entorno laboral como el actual, dinámico, competitivo , con diferentes formas de trabajar derivadas de las nuevas formas de comunicación, donde  el protagonismo vuelve a la “persona” por encima de las “corporaciones” y ya no podemos dejar en manos de ninguna de ellas nuestro destino profesional,… hay que romper definitivamente los corsés  que siguen atrapando a miles de jóvenes  en decisiones basadas  más en la inercia y en  A o B (Universidad vs. FP), que en una amplitud de miras,  en un escenario mucho más abierto, más cercano a la realidad posterior, donde el CRECIMIENTO  como persona es el  verdadero centro desde el que llegar a todo lo demás. Y en ese crecimiento cada uno lleva su propio ritmo.


jueves, 29 de agosto de 2013

MARCA PERSONAL VS. MIEDO

“No es valiente el que no tiene miedo, sino el que sabe conquistarlo” Nelson Mandela.

El miedo, esa emoción básica que nos acompaña desde el momento en que nacemos. Además, es la emoción que garantiza la vida, pues su misión es preservarnos de los peligros y amenazas garantizando nuestra supervivencia. Compartimos esa emoción con el resto de los mamíferos. El miedo es condición para la vida.

En el caso de los seres humanos además de la reacción de miedo antes peligros reales, lo hacemos también ante los imaginarios dada nuestra capacidad de anticipar mentalmente el futuro, pensar en lo que puede pasar… la complejidad de nuestra vida mental y emocional provoca en ocasiones que  el miedo se dispare ante situaciones sin riesgo real o la respuesta sea desproporcionada ante la intensidad de la amenaza. En esos casos hablamos de miedo patológico, que en psicología clínica adopta diferentes denominaciones tales como  fobias, pánico, ansiedad…

Las principales causas del miedo son el aislamiento y la soledad (NoMiedo, Jericó, P. 2006). Las dos respuestas o comportamientos que siguen al miedo son la huida o la evitación (de las situaciones, objetos o hechos supuestamente amenazantes).

Cuando hablamos de  desarrollo profesional en nuestros tiempos, cuando defendemos el  desarrollo de una estrategia de personal branding, estamos aceptando  tomar la riendas de nuestra vida profesional (y por extensión, personal), de  definir nuestro sentido del éxito y de la felicidad, de tomar decisiones y, en definitiva, asumir RIESGOS. No hay otro camino para hacerlo, hay que enfrentarse al miedo (a la incertidumbre, a lo desconocido, a lo inesperado, al CAMBIO…). El personal branding  parte de  un desafío con uno mismo, empezando por  asumir y desafiar el miedo.


Pero hay buenas noticias, no podemos ni debemos eliminar completamente  el miedo, lo que sí podemos en encontrar mecanismos que nos permitan entenderlo, aceptarlo, superarlo y avanzar  en la dirección deseada. Algunas propuestas en este sentido que creo  actúan como “antídotos” del miedo  son:

-          La confianza en uno mismo: este es el pilar básico de cualquier aprendizaje y evolución personal.  Ocurre desde que somos niños   y nos enfrentamos al reto de aprender a caminar, a montar en bici… Se produce a   través de la confianza que supone sentirnos hábiles, seguros y con conocimiento suficiente para asumir el reto. La formación continua, el entrenamiento en habilidades, son herramientas que nos ayudan a generar confianza en nosotros mismos y retar al miedo.

-          La confianza en los demás: tejer una red de personas que  nos ayudan, que nos dan soporte emocional, técnico o de cualquier otra índole nos ayuda a superar y enfrentarnos al miedo. Una estrategia de personal branding se basa fundamentalmente en establecer una importante red de relaciones. Añado yo, basadas fundamentalmente en la confianza y apoyo mutuo.

-          El método de las aproximaciones sucesivas. Dar pasos pequeños, sentirnos seguros de nuevo, y volver a dar otro paso más. Alcanzar nuestros objetivos de marca personal requiere  alcanzar metas   intermedias, pequeños hitos que nos  permiten generar seguridad para seguir avanzando.

-          El sentido del humor. Es un signo de madurez evidente y una excelente terapia contra el miedo (Jericó, P.2006). Tu estrategia de marca personal debe permitirte disfrutar y divertirte con lo que haces. Cuando te ríes, no tienes miedo.


-          Autoconocimiento, misión y visión. Trabajar estos tres aspectos nos da la oportunidad de  encontrar una base segura sobre la  que enfrentarnos al miedo, entre otras cosas porque  reducimos la ambigüedad, encontramos elementos de motivación, y sobre todo, sentido a lo que hacemos. Sabremos, entonces, los miedos  a los que tenemos que hacer frente para lograr ser lo que realmente somos y queremos.  El sentido de contribución y transcendencia  mitigan  el miedo y la sensación de vacío.

-          La verdad.  La mentira  sostenida en el tiempo es una de  las mayores fuentes de ansiedad  en las personas. La verdad nos hace libres, rompe las cadenas del miedo, al enfrentarnos, entre otros, a uno de los miedos más ancestrales; el miedo al rechazo. La verdad  que a veces genera  rechazo en unos, nos permite acercarnos con autenticidad a otros que nos aceptan y nos quieren como somos,  estableciendo relaciones sanas y profundas.

-          El  AMOR. El amor a uno mismo  es condición necesaria para el amor a los demás. Lo contrario del miedo es el AMOR. O, tal vez, dicho de otro modo “El amor es la ausencia de miedo”.

Para ayudarte a poner nombre y apellido a tus miedos, puedes tratar de responder a preguntas tales como:

¿Qué frena el logro de mis objetivos?, ¿Qué me hace sentir inseguro y temeroso?, ¿Me asusta el rechazo de los demás, el fracaso, el cambio,  la pérdida de poder o influencia,  no llegar a fin de mes, no cumplir las expectativas de personas cercanas, no volver a encontrar trabajo, perder mi empleo, .…?

Considero que,  en la mayoría de las ocasiones,  necesitamos el apoyo de otras personas para superar  algunos de nuestros miedos. Aceptar el miedo y buscar apoyo es el primer paso. Tanto en el  ámbito personal como en el  empresarial existen profesionales   y metodologías de trabajo que nos permiten lograr nuestros sueños, sobrevolando el miedo (psicólogos, terapeutas, coaches, consultores…).

Recomiendo la lectura del libro de Pilar Jericó, NoMiedo en la empresa y en la vida. Alienta, 2006.


jueves, 1 de agosto de 2013

DESCUBRIENDO TU MARCA PERSONAL 2: ¿Tienes una misión?

“Mi trabajo consiste en provocar sonrisas
¿Eres payaso? – Le pregunté
No, soy dentista- dijo él”

En el pasado post hablábamos del proceso de  autodescubrimiento, de ese primer momento de pararse y volver el foco hacia uno mismo para iluminarnos desde dentro, y re-conocernos en lo que somos de una manera honesta y valiente.

Después de eso, y casi de un modo natural, surgen otras preguntas que nos van a ayudar al desarrollo de nuestra estrategia de marca personal. En este punto todavía estamos en la parte de "fábrica", allí donde se crea y toma forma lo  que luego adquiere un valor en el mercado. En el caso de la marca personal, vamos a seguir configurando lo que dotará de sentido y propósito a nuestra marca, adquiriendo posteriormente un valor en la mente y el corazón de los demás.

Tener una misión es tener  una idea de cual es nuestra contribución al mundo, que hacemos para  mejorar en  algo  nuestra vida y la de los demás. La misión de cada uno de nosotros  debe ser coherente con nuestros valores ya que de alguna manera, es la expresión de los mismos.

Pero, ¿qué tiene que ver esto de la misión, con la marca personal, y más aún con mi trabajo? En mi opinión tiene mucho que ver, aunque no es necesario tenerla o hacerla consciente para poder desempeñar un trabajo de un modo  satisfactorio (para nuestros superiores o clientes). Sin embargo, cuando descubres tu misión empiezas a ser capaz de tomar conciencia de aspectos tan importantes como:

-          A que me quiero dedicar los próximos años
-          Qué  valor le doy a lo que estoy haciendo ahora
-          Cómo podría hacerlo mejor para que mi contribución de mayores resultados
-          Qué sentido tiene lo que estoy haciendo
-          Qué cosas no quiero hacer...

La misión nos hace asumir de un modo más profundo y personal  nuestro lugar en el mundo. Al hacerlo,  es como si las piezas de nuestro puzle empezaran a encajar y pudiéramos tener una imagen clara de nuestra vida como un TODO,  donde cada pieza ocupa su lugar y las que no, dejan de tener cabida.

Creo que en una estrategia de personal branding es conveniente dedicar tiempo a descubrir nuestra misión. Las marcas personales fuertes tienen claro cuál es el auténtico valor que pueden ofrecer a los demás.

Algunas preguntas que pueden ayudarte a descubrirla son:

¿Por qué haces lo que haces?, ¿se te ocurre alguna forma de qué el mundo sea mejor gracias a ti? ¿Cuál  es tu contribución? , ¿Qué quieres hacer en esta vida?, ¿Qué cosas de las que haces le dan sentido a tu vida?


Como dice, Andrés Pérez Ortega, “sin una misión clara, nuestra vida va pasando y apenas la rozamos”.